Guía de Cuidados

Guía de Cuidados: El ritual para preservar tus piezas

Nuestros diseños están confeccionados con tejidos de alta resistencia y microfibras seleccionadas por su ligereza, durabilidad y su increíble capacidad para mantener los colores vivos e intactos con el paso del tiempo.

Para que cada pieza te acompañe impecable por mucho más tiempo, te sugerimos seguir este ritual de cuidado

Lavado Consciente

  • Temperatura: Lava siempre con agua fría o a una temperatura máxima de 30°C. El agua fría es la mejor aliada para proteger la memoria y estructura original del tejido.
  • Ciclo suave: Si utilizas lavadora (ideal para los plumones y ropa de cama), elige siempre un ciclo suave o para prendas delicadas.
  • Limpieza puntual: Para piezas estructuradas de uso diario, como los forros de computador o monederos, recomendamos limpiar las manchas superficiales a mano con un paño suave ligeramente húmedo y jabón neutro, protegiendo así sus costuras y herrajes.
  • Detergente: Utiliza jabones suaves o líquidos. Evita por completo el uso de blanqueadores, cloro o químicos agresivos, ya que pueden alterar la viveza de los patrones.

Secado al Natural

  • Nuestros textiles tienen la gran ventaja de ser ligeros y de secado rápido de forma natural.
  • Recomendamos secar tus piezas al aire libre, preferiblemente a la sombra, para proteger la intensidad de los colores y evitar la exposición directa al sol.
  • Evita la secadora: El calor directo y extremo de la máquina es el principal enemigo del tejido; puede deformar la estructura de los forros portables o alterar la caída suave de los duvets.

Planchado (Solo si es estrictamente necesario)

  • Gracias a la naturaleza del tejido, tus piezas son altamente resistentes a las arrugas y rara vez necesitarán plancha.
  • Si deseas alisar alguna marca de doblez, especialmente en la ropa de cama, utiliza la plancha en la temperatura más baja posible (configuración para prendas delicadas o seda). Te recomendamos colocar un paño de algodón entre la plancha y el producto para evitar que el calor directo cree brillos indeseados sobre la tela.